lunes, diciembre 19, 2011

Pasajera en trance.

Marinero en aire...

Estar suspendido, pisas un suelo que está a metros de tierra, en un lugar que no conoce de humanos, el cielo que recibe con viento a quienes se atreven a usurparlo, el avión se mueve, es porque cambiamos de aire,es porque ya soy extranjero.

Al aterrizar, quiero ponerme de pie antes que el avión se detenga, odio volar. Tomo el teléfono para llamarte y no se hacerlo, me comunico con la policía sin querer; debo confiar en que me esperas y que no quedaré solo en la enormidad,no hay rostros amables, he llegado a otra capital. Paso por el tipo de policía internacional que timbra mis papeles con vehemencia, mirando mi nacionalidad con recelo. Busco mis valijas que no aparecen nunca en esa banda negra, siento mi estomago apretarse, al fin sale ese bolso rojo, paso por las maquinas que escanean mis pertenencias , y al caminar un poco mas veo un lugar con un cartel que dice "punto de encuentro" sin embargo no hay nadie.

A lo lejos detrás de un cristal veo tu rostro, un abrigo te protege del frío de Julio, sin transcurrir un par de segundos estás corriendo a abrazarme, te lanzas refugiandote en mi cuello sin quererlo soltar, tiritas y veo a través de tus gafas tus claros ojos. Nunca vi algo mas cierto en la mirada, nunca vi más brillo al frente de mi ser, nunca vi un rostro más enamorado.Siento la humedad de tu llanto mientras me besas desesperadamente sabiendo que la vida regala muy pocas veces estas chances de soñar. Siento ese perfume frutal en tu piel, y los miles de cigarrillos que has fumado. La gente mira esta escena con esa extrañeza de ver cosas realizadas con los dictámenes de los sentimientos, que tienden a carecer de razón pero que gozan de sabiduría.

Tomas mi mano y ya sabes donde llevarme, sonríes mirando hacia el suelo.

No sentimos el peso al caminar, el taxi nos espera. Sabemos de sobra que la vida es dura, sin embargo valió la pena que lo fuera.