jueves, diciembre 13, 2007

Pinochet


Antes de empezar debo decir que este es el tema que mas me ha costado empezar a escribir, al ser un asunto tan universal y delicado, es algo que da para bastante, no pretendo revisar los hechos, ya que es casi un elemento de la cultura universal.

Hace un año, el 10 de diciembre de 2006 Pinochet muere en el medio de varios procesamientos por causas que versaban sobre violaciones a los derechos humanos y también sobre delitos de carácter económico a propósito de cuentas que el general poseía en el extranjero que se suponía provenía de desvíos de caudales públicos.

Mas allá de las noticias debo decir que nací y Pinochet estaba ahí, el país tenia un rey, un dictador, era quien manejaba los hilos no solo de la política sino de toda nuestra forma de ver el mundo desde mi delgado y largo país. Pinochet aparecía interrumpiendo mis caricaturas con sus cadenas nacionales, lanzando mensajes plagados de autoridad, con mas claridad que labia, era un personaje que ante mis ojos de niño se veía imponente, ya que para mi todo lo que sucedía con mis compatriotas que sufrían los embates de este régimen era sino desconocido casi lejano, uno por la edad y dos porque mi familia en esa época tomó la inteligente decisión de ser apolítica.

El país en mi niñez era un país gris, pero tranquilo, cuando se rumoreaba la llegada de la democracia, la ignorancia que brinda la inocencia me hacia pensar que el presidente que viniera después de las elecciones tendría que usar la ropa de general, al igual que Pinochet, mi mente de niño asociaba el poder con la ropa que usaba el militar , formada en gran parte por la imagen que trataban de proyectar los medios de comunicación (todos controlados obviamente) que llegaban a mi joven mente.

Cuando crecí descubrí lo que pasó, lo que todo el mundo aborreció. Torturas, genocidio, censura: Saber que nuestro país no estaba acostumbrado a este tipo de gobiernos tiránicos y que sin embargo haya acogido en su seno a uno de los peores existentes es algo que sobrecoge.

Somos uno de los países mas tristes de Sudamérica, uno de los mas individualistas y estresados, justamente esos factores se empezaron a incubar desde el miedo en la época de la dictadura, por la desconfianza que había entre un país que tuvo la tradición de ser amable, solidario, y sobre todo mucho mas alegre y ahora me atrevo a dar la razón: NO HAY JUSTICIA DE NINGÚN TIPO POR TODO LO QUE PASÓ, y simplemente es el hecho de que me importa un bledo el color político de la Dictadura, los logros económicos, el orden, el ejemplo para los demás países de la región, la seriedad del estado etc, me importa poco si un tal Pinochet como lo hace ahora un tal Chavez impone censura a los medios, me importa poco la política en estos casos. En mi país se mató, torturó, se tomo el poder a la fuerza se arrancó de golpe un tradición republicana, se mató un movimiento cultural riquísimo, una generación se quedó en sus casas, una generación se perdió. Y ¿Alguien ha pedido perdón?. NO, los responsables viven en cómodas mansiones, o en cárceles especiales pero nadie dice nada , solo se justifican dejando descansar su trasero en el progreso que ha tenido este país (aunque el modelo económico haya generado una desigualdad escandalosa).

En este lugar del mundo la justicia se lava las manos, la gran mayoría de los estamentos y la mayoria de nosotros que deseamos tapar con una tierra poco densa todo lo que ocurrió.

Aún vivo en un país triste, uno de los pocos en sudamerica que no tiene carnaval, de gente tímida que debe emborracharse para atreverse a danzar, un país muerto, no tuvimos Nüremberg, no tenemos justicia, no tenemos paz, le robaron a mi patria la alegría.

Ustedes a lo lejos saben mejor la historia que yo, pero no comulgo con doctrinas que apoyen la violencia en ninguna de sus formas, creo que si en mi tierra aun hay voces que son importantes justificando la barbarie, aún nos queda mucho... demasiado.

Abrazos y paz a todos, en todos los rincones a los que llegue esto